CARTA DE UNA PERSONA AGRADECIDA

Muy buenos días, queridos amigos de AHIGE!…Disculpad el retraso en contestar, he tenido unos días de bastante lio…..MUCHÍSIMAS GRACIAS por llos enlaces que me habéis pasado. Desde hoy soy seguidora de esda página de facebook y he añadido la página de saama a mis favoritas. Les pienso dar la MÁXIMA difusión. Lo que me ha dado tiempo a ver me ha encantado.

Por supuesto que me sirve y muchísimo. El gran problema al que me enfrento es la falta de recursos enfocados a los chicos. Para las chicas hay miles de cosas, y por su`puesto recursos de atención…pero ¿y ellos? son jóvenes y yo confío mucho en ellos y en su capacidad de reconstruir ese modelo de masculinidad que han APRENDIDO…No han nacido maltratadores. Y eso se olvida con frecuencia.

Soy defensora incondicional de la población joven, y en particular de los chicos que maltratan a su chica…precisamente porque son jóvenes y pueden cambiar. Por eso vuestro enfoque me encanta y me ayuda, y lo comparto plenamente: NO ATACARLES, sono ayudarles a ver las ventajas de una sociedad igualitaria y de un modelo de hombre LIBRE y feliz.

OS SIGO, y os animo a continuar trabajando. Os menciono en todos mis Talleres para jóvenes y también para familias…La chica tiene dónde acudir. Para el chico no hay recursos, al menos en la Región de Murcia…de manera que les hablo de vosotros, de vuestro trabajo…Los enlaces de hoy me vienen de lujo. Son formidables.

MUCHÍSIMAS GRACIAS por todo. Un fuerte abrazo y seguimos en contacto. Siempre será un placer. Carmen.

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TODOS LOS HOMBRES

Barbijaputa 

07/09/2015 – 20:24h

Es habitual, en debates sobre violencia de género o en comentarios de artículos feministas sobre miedos exclusivamente femeninos (como el de andar sola por la calle o la posibilidad siempre latente de poder ser acosada o violada), encontrar excusas como “No todos los hombres somos…” o “no podéis generalizar porque yo…”. Hay hombres que se molestan porque los metamos a todos en el mismo saco, centrándose sólo en cómo nuestros temores les afectan a ellos y a su imagen como hombre, siendo completamente incapaces de empatizar con el temor en sí que nos acompaña a nosotras toda la vida. Sigue leyendo

ENTREVISTA A JULIAN FERNANDEZ DE QUERO

Confidencias de un hombre feminista

R. JULIÁN / CIUDAD real

Día 09/03/2013

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Las mujeres siempre han abanderado la lucha feminista. Ahora los hombres piden paso para luchar junto a ellas

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SENSACIONES VIVIDAS DURANTE LAS II JORNADAS “EL ENEMIGO ES EL MACHISMO”

SENSACIONES  VIVIDAS DURANTE LA JORNADA “EL ENEMIGO ES EL MACHISMO”

El día 11 de Abril, en Toledo, en una sala maravillosa de la increíble Biblioteca Regional de Castilla La Mancha, AHIGE organizó  las II Jornadas “El ENEMIGO ES EL MACHISMO” dirigida a las personas jóvenes.  Participaron veinte personas en los cuatro talleres que completaban el programa de las Jornadas  y vaya por delante la sensación general que experimenté de alegría y satisfacción por el desarrollo de los mismos.  Sigue leyendo

22 de Febrero, Día de la igualdad salarial entre hombres y mujeres

22 de Febrero: Día por la Igualdad Salarial de Hombres y Mujeres

En España, las mujeres cobran al año un 22% de media menos que los hombres y tienen que trabajar un mes y 22 días más para ganar lo mismo, según datos de organizaciones sociales y sindicales.

A falta de dos semanas para que se conmemore el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, en esta jornada las cifras vuelven a poner de manifiesto las desigualdades de género, a pesar del avance de los últimos años.

Señalar este día en la agenda, nos ayuda a tomar conciencia de esta realidad. Y es que el sistema económico que engloba a mujeres y hombres está construido desde un patriarcado que ha excluido a las mujeres.

Hoy, en pleno siglo XXI, se conoce que el paro, el empleo a tiempo parcial, los contratos temporales… tienen rostro de mujer. Cuando son asalariadas por cuenta ajena, sus currículums y experiencia suelen verse marginadas ya que el salario que perciben por el mismo puesto de trabajo y con la misma cualificación profesional, es inferior al de los hombres.

Según el informe del INE: Mujeres y Hombres en España 2010, la brecha salarial sigue siendo una realidad que no se puede soslayar. Las mujeres siguen cobrando menos que los hombres sea cual sea su ocupación, su formación, su jornada laboral. En los niveles de ingresos más bajos, las diferencias salariales son mayores.

Lo que importa es analizar el porqué de estas diferencias salariales. Y la respuesta es que la igualdad de oportunidades está aún lejos de lograrse, ya que la falta de corresponsabilidad en las tareas domésticas y en el cuidado de la familia sigue siendo un factor que condiciona la carrera profesional las mujeres.

Mientras las mujeres sigan realizando la mayor parte del trabajo doméstico, entendido en sentido amplio, mientras sean ellas quienes se acojan a la jornada laboral reducida al tener hijas/os, mientras la obligación y la responsabilidad del cuidado de las personas mayores de nuestro entorno familiar sea suya, el poder adquisitivo de las mujeres seguirá siendo inferior al de los hombres.

Esta situación, unida a la perpetuación de estereotipos culturales, influyen en que las mujeres sufran más la precariedad laboral, teniendo que reducir sus jornadas de trabajo para poder conciliar la vida familiar con la laboral, con contratos a tiempo parcial o abandonando el mercado de trabajo.

Seamos conscientes de esta realidad, y ¡transformémosla!

OPINION: PRINCESAS Y FUTBOLISTAS (Santiago Roncagliolo)

A mi hijo de cuatro años le gustan las princesitas. Y las muñecas. Si lo llevo a una juguetería, se pasa más tiempo en la sección de niñas que en ninguna otra. Sugiere juguetes para su hermana que termina usando él. Y si le pregunto su color favorito, la respuesta es un contundente “rosado”.

Siempre he defendido que los niños no se aferren a los clichés de género. Que no pasa nada si les gusta la Barbie o si saltan la liga. Ya me sé todo el rollo de la igualdad. Pero igual, esto me pone muy nervioso.

En realidad, él no podía ser de otra manera. Porque yo también era así. No hacía deportes. No montaba en bicicleta. Leía mucho. Jugaba con niñas porque ellas hablaban más y corrían menos. Era un niño repelente. Y lo sigo siendo. Por ejemplo, trato de entusiasmar a mi hijo por el fútbol, pero no consigo que me importe a mí. He comprado camisetas, he ido al estadio, me he aprendido los nombres de los jugadores. Y nada. Cuando le dieron el Balón de Oro a Messi, yo solo podía pensar:
–Qué espanto de esmoquin. ¿Quién le escoge la ropa a este hombre?

-Yo estoy bien, así que no me preocupa lo que mi hijo sea en particular. Solo tengo miedo de que sea diferente. Porque yo la pasé pésimo.

Siempre he defendido que los niños no se aferren a los clichés de género”

No hay nada más cruel que un niño. Y no hay nada peor para un niño que ser diferente. Cuando yo era chico vivía en México, y al volver al Perú hablaba raro. Eso me hizo acreedor a todo tipo de bromas, sarcasmos y alguna zurra (aparte de las correspondientes a no jugar al fútbol). La mayor parte del tiempo, los otros chicos hablaban de sexo en jerga de la calle, y yo ni siquiera comprendía qué decían. Aprendí por instinto cuándo tenía que reírme. Y cuándo tenía que enfadarme. Con tal de ser igual que los demás, hasta contaba chistes que yo mismo no entendía. Pero al menos reduje las agresiones hasta límites llevaderos.

No quiero que mi hijo tenga que pasar por humillaciones si los demás lo encuentran distinto. Así que desarrollé todo un plan de introducción a las actividades físicas. Probamos juntos deportes que pudiese practicar con grupos de niños. La natación resultó bien, pero un día casi ahogo a mi hijo. En fútbol nos fue normal, pero un día él crecerá y yo seguiré jugando como un niño de cuatro años. Y a una bicicleta aún no logro subirme.

Después de casi romperme la cadera varias veces, logré que al niño le gustase el deporte. Pero la situación básica sigue igual: y ahora, cada vez que gana un partido de fútbol, pide como premio un gatito de peluche. O una pulserita morada.

Sin embargo, en el proceso he descubierto con alivio algo que no esperaba. Yo soy el mismo inútil de siempre, pero la sociedad es mejor unas décadas después. En el colegio de mi hijo, y en los colegios de sus amiguitos en Barcelona, y entre mis amigos de todas partes, hay gente diferente. Sudamericanos, africanos, chinos, rusos. También hay homosexuales. Algunos de ellos son padres. Al menos en el pequeño mundo de mis hijos, la diferencia ya no es necesariamente un problema. Si todos son diferentes, nadie lo es.

De todos modos, para estar tranquilo, decidí hablar del tema con mi hijo directamente. Es lo que se supone que se hace en el siglo XXI. Lo encontré coloreando un dibujo de Campanilla y le dije:

–Oye, ¿no quieres dibujar también unos monstruos alienígenas sangrientos?

–No. Esto está bien. Se lo voy a regalar a mi amiga Aitana.

–Ya. Tienes más amigas que amigos, ¿no? ¿Por qué?

–Porque las niñas son más listas –dijo desde la sabiduría de sus cuatro años. Y tenía razón.

–¿Pero no te preocupa que los chicos te fastidien por andar siempre con chicas?

–Me da igual –dijo sin levantar la vista del dibujo.

–¿Y si te fastidian?

–Los fastidiaré yo también –explicó con despreocupación.

Ojalá hubiera pensado yo así cuando tenía su edad.
Desde esa conversación tengo claro que nunca conseguiré educar perfectamente a mi hijo. Pero, con suerte, él sí logrará educarme a mí.