LAS RAICES DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO (I)

Pienso que todos estaremos de acuerdo en considerar la violencia de género como la manifestación más detestable de la CULTURA DE LOS GÉNEROS: Las muertes, malostratos y abusos sexuales son sucesos rechazables por la inmensa mayoría de la población.

Por lo tanto, bienvenidos sean todos los programas de protección de las víctimas, de atención a sus necesidades inmediatas, de penalización de los agresores y de rehabilitación de los mismos.

Pero, no olvidemos que todos estos programas van dirigidos a los síntomas y no a las causas de la violencia de género. Para aplicar la perspectiva integral de género tenemos que ir a la raíz de dicha violencia de género, tenemos que ir a los orígenes, desarrollos, valores y conductas generados por la Cultura de los Géneros y propiciar alternativas para abolir dicha cultura.

La Cultura de los Géneros surge con la propiedad privada y la transmisión hereditaria detentada por los varones padres. Ellos crean el modo de producción patriarcal que divide a la población de dos sectores: Los hombres, poseedores del poder de la fuerza, con derecho a la conquista, la riqueza, la política, la jurisprudencia y con derecho sobre las mujeres, consideradas como una parte de su propiedad privada. Las mujeres, destinadas a servir a los hombres como esclavas sexuales, como trabajadoras domésticas y como esposas reproductoras y sin derechos de posesión ni de ningún tipo de poder.

Esta discriminatoria división de la sociedad en dos sectores con funciones diferentes, necesitaba una legislación, una moral y una escala de valores que permitiera educar y socializar a hombres y mujeres de manera diferente en función de sus atribuciones y así se construye la Cultura de los Géneros.

El ideal del hombre patriarcal es el héroe: Valiente hasta la temeridad, duro ante las adversidades, agresivo para la conquista y la aventura, narcisista para ambicionar el poder, generoso con los compañeros y protector de los débiles. En relación a los demás hombres, su virilidad se expresa en la competitividad: D.D.Gilmore establece el perfil del varón en relación a sus amistades masculinas: Bravucón, pendenciero, bebedor, En relación a las mujeres su virilidad se expresa en la dominación: Las mujeres son parte de su propiedad.

El ideal de mujer patriarcal es la Diosa del Hogar: Sumisa hasta la abnegación, débil y cobarde por culpa de su sentimentalismo, pura y casta hasta el matrimonio, asexuada obediente con su marido, cuidadora de la prole, servidora de los demás a costa de sí misma.

Con el devenir histórico, el perfil de género masculino ha variado poco. De los héroes aqueos que pelearon en Troya, pasando por los guerreros romanos, los señores de la guerra feudales, los conquistadores españoles y británicos, los esforzados franceses de Napoleón, los temidos alemanes de Hitler, hasta los burkas ingleses y los marines norteamericanos de Irak y Afganistán, la verdad es que no parece que podamos resaltar grandes cambios. Quizás podamos apreciar un cambio relativo de contexto. Los héroes actuales no sólo se glorifican en el campo de batalla, sino que, en la medida que la fuerza bruta va siendo sustituida por el poder del dinero y la política, sus hazañas se realizan en el parquet de las Bolsas, en los Consejos de Administración de las Empresas, en las conquistas de mercado y de riquezas, en los poderes que otorga la alta política. Ha cambiado el campo de batalla, pero sus actitudes siguen siendo las necesarias para la guerra: Agresividad, dureza sentimental, camaradería entre los pares, ambición de poder y valentía hasta la temeridad. Sus relaciones con las mujeres siguen siendo de dominación depredadora.

En cambio, el perfil del género femenino si ha sufrido importantes cambios, aunque todavía se refiera a una minoría de la población mundial, ya que se concentra sobre todo en los países desarrollados del Primer Mundo y en las clases medias y altas. Desde las primeras sufragistas que lucharon por el derecho a votar, el movimiento feminista en su devenir histórico y en su pluralidad, ha contribuido a remover los cimientos de la cultura de género hasta la situación actual que permite visualizar la perspectiva de género en todos los ámbitos de la economía, la política, la cultura, etc. con mayor o menor incidencia. Alguien ha etiquetado estos cambios como la “revolución silenciosa” de las mujeres.

Gracias a esta revolución silenciosa, el avance en términos de igualdad se va concretando en leyes y normas que favorecen la paridad, la igualdad de oportunidades, el fomento de compartir las tareas domésticas, la estigmatización de la violencia de género y la abolición de la prostitución. Sin embargo, en estudios de las Naciones Unidas, todavía no existe un solo país en el mundo en el que se haya logrado la igualdad plena entre hombres y mujeres. Queda mucho por hacer y no nos podemos dormir en los laureles.

Pero, si en el ámbito de los derechos civiles se han conseguido grandes avances, no ocurre lo mismo en el ámbito de la socialización y los valores, es decir, en la educación. Las familias y las escuelas siguen fomentando la permanencia de la cultura de género. Hay una inercia de la tradición, muy difícil de frenar, que lleva a tratar de manera diferente a las crías según sean machos o hembras. Las asignaciones de género en función del sexo biológico siguen estando a la orden del día: Vestimentas, juguetes, entonación verbal, ritos de paso, educación de las actitudes y de los gustos, todo contribuye a que la cultura de género no sólo permanezca, sino que siga consolidándose a través de los tiempos. En nuestro país, la Iglesia Católica mantiene una estructura de poder (especialmente en el ámbito de la Educación) que consolida la Cultura de los Géneros de manera peculiar.

Pero, además de la tradición cultural de género, ésta se ve reforzada por un nuevo elemento traído por la modernidad y el sistema capitalista: Las leyes del mercado y el consumo. El mercado es el nuevo becerro de oro al que adorar, todo se compra y se vende, cualquier cosa es susceptible de convertirse en un negocio y la publicidad es la llave que abre el apetito de comprar de todos los ciudadanos. Los publicistas observan y estudian a los seres humanos como los entomólogos a los insectos. Conocen sus deseos y sus insatisfacciones, manipulan sus ansiedades y encauzan sus apetitos en la dirección correcta del consumo, permitiendo que el mercado no decaiga, sino que siga engordando las cuentas bancarias y haciendo circular al dinero. Los roles de género son una excelente materia prima para incitar al consumo: Los ideales femeninos se convierten en top-model de pasarela y la belleza se convierte en el pretexto perfecto para desarrollar una industria mundial de modas, cosméticos, dietas adelgazantes, cirugía estética, fiestas sociales, ocio programado, que mueve millones de dólares. Para socializar a las niñas e integrar en ellas estos ideales, hay una abundante producción televisiva, cinematográfica, de prensa rosa y juguetería que tiene su inicio en la Barbie y sus clónicos y termina en los juegos perversos de programas como “Gran Hermano” y en los concursos de mises o de “Operación Triunfo”. Con matices específicos según el colectivo femenino hacia el que se dirige el producto, toda la imaginería publicitaria, televisiva, cinematográfica y artística, se esfuerza en presentar a las mujeres con perfiles en los que sobresale la cualidad de la belleza física por encima de ninguna otra. Los cuidados corporales, estéticos y de adaptación a un modelo creado por la industria, consumen más del cincuenta por ciento de la energía que gastan las mujeres. Todo eso refuerza la tendencia por parte de los hombres a percibirlas como objetos sexuales antes que como sujetos inteligentes, afectivos, libres, iguales y solidarios.

En cuanto a los hombres, el mercado les sigue manipulando como sujetos de poder y también como objetos para el consumo. En ambos casos, y con los matices que requieren los colectivos específicos de varones a los que se dirigen los productos, los perfiles masculinos siguen resaltando la cualidad de la fuerza por encima de cualquier otra cualidad. Fuerza física, mostrada en los deportes de alta competición, en las proezas bélicas, en el culturismo de gimnasio, y fuerza transmutada simbólicamente en poder político, empresarial, tecnológico. Incluso el poder se puede transmitir como seducción, según vemos en el modelo del “metrosexual”, que es el intento por parte de la industria cosmética y de la moda de conquistar esa parte del mercado que se resistía al consumo. En cualquier caso, todos los últimos estudios y todos los informes emitidos por los Observatorios de la Violencia de Género, siguen ofreciéndonos los datos apabullantes de los hombres violentos, maltratadores y abusadores, frente a las mujeres asesinadas, maltratadas y abusadas. Como decía nuestro amigo José Angel Lozoya, la prueba del nueve de la persistencia de la cultura de género reside en el hecho elemental de que ningún hombre camina por la ciudad con el temor en el cuerpo de que una mujer le pueda violentar y, en cambio, casi todas las mujeres caminan con la sensación temerosa de ser violentada, aunque sólo sea con la mirada. Cuando estas actitudes desaparezcan, podremos decir que la cultura de género ha sido abolida por una cultura de personas iguales en la percepción mutua como sujetos, iguales en el respeto mutuo, libres de temores y desconfianzas, fraternos en el afecto y en la solidaridad.

Pero, para que esta utopía de una sociedad de personas se convierta algún día en realidad, debemos insistir en la importancia de la educación y socialización de los individuos. No basta con curar, penalizar y prevenir la violencia de género. Es muy importante que tomemos conciencia de las mil caras con las que la cultura de género se expresa y sirve de modelo, ideal y referencia para las personas desde su más tierna infancia y a lo largo del ciclo vital:

1. Cuando un varón maltrata, abusa o asesina a una mujer, el origen de su comportamiento lo encontramos en una infancia educada en masculino o en femenino, mediante estereotipos, prejuicios y recursos como los siguientes:

– La simbolización genérica de los colores: Azul para niños y rosa para niñas.
– La diferenciación de las vestimentas: trajes y pantalones para niños y vestidos para niñas.
– El tono de la comunicación de los adultos: Recio para los niños y dulce para las niñas.
– El refuerzo de las cualidades de género principales: La belleza física en las niñas y la fortaleza en los niños.
– La diferencia genérica de juguetes: Muñecas y utensilios de hogar y belleza para las niñas y armas, construcciones y coches para los niños.
– En la infancia alargada a la adolescencia, el expansivo uso de los videojuegos con contenidos competitivos (carreras de coches, superación de obstáculos) o claramente violentos (peleas, batallas, héroes destruyendo enemigos) .
– Oferta de modelos de género para la imitación y la identificación en la familia (madre femenina y padre masculino), en la escuela (maestra femenina y maestro masculino) o en los medios (mujeres bellas y acicaladas y hombres fuertes y conquistadores).

2. Cuando un varón maltrata, abusa o asesina a una mujer, las raíces de su comportamiento hay que buscarlas en una juventud y adultez socializadas por carencias o influencias de elementos sociales y culturales como los siguientes:

– La ausencia de una educación sexual laica, científica e igualitaria para todas las personas.
– La ausencia de una educación para la convivencia y la ciudadanía que forme personas democráticas que se relacionan desde la libertad, la igualdad y la fraternidad, de sujeto a sujeto.
– La ausencia de una educación para la negociación pacífica de los conflictos y el rechazo de la violencia en cualquiera de sus manifestaciones.
– La persistencia de ritos y prejuicios sociales tradicionales como comuniones, bodas, despedidas de soltero/a, etc. con fuertes contenidos de género.
– La influencia de las industrias de la cosmética, la moda y los perfumes, centradas en resaltar de manera artificial la belleza física en las mujeres, basada en la seducción erótica y la belleza física en los varones, basada en la fuerza.
– El refuerzo de los prejuicios de género en la publicidad de productos en general para incitar al consumismo.
– La oferta de medicamentos como si fueran afrodisíacos (Viagra, Cialis, etc.) y de cirugía estética que refuerzan los estereotipos de género
– La persistencia de roles de género en relaciones de pareja, de familia, de amistades, eróticas, etc. reforzadas por su expresión en el cine, los espectáculos y la televisión.

Las alternativas para abolir la cultura de género y el patriarcado surgen fácilmente poniendo todos los elementos señalados anteriormente como negativos en positivos. Básicamente, si somos capaces los adultos de presentar a la infancia y la juventud modelos de socialización igualitaria y democrática, si la enseñanza se esfuerza por implantar la coeducación verdadera, si las instituciones se empeñan en desarrollar políticas culturales que fomenten los valores democráticos y laicos, si los gobiernos fomentan la regulación del mercado para que la producción esté al servicio de los consumidores y no al revés como ocurre ahora, si la sanidad se ocupa de la salud de las personas y no de los beneficios de los laboratorios y demás empresas carroñeras, si todo esto se pone en marcha, es posible que la violencia de género pueda ser erradicada algún día. No obstante, es necesario comenzar por la deconstrucción de los géneros, analizando los roles y valores que forman el contenido del perfil de género, para tomar conciencia de los perjuicios y daños que dichos roles y valores producen en las personas y así poner en valor los beneficios del cambio. A lo largo de los capítulos de este libro, intentaremos analizar los valores masculinos para desmontar al hombre de género y poder encontrarnos con la persona igualitaria, libre y fraterna a la que todos aspiramos.

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ACTIVIDADES DE AHIGE-CLM EN TOLEDO EN MARZO

5 DE MARZO, 18:00 HORAS. SALÓN DE ACTOS DE LA BIBLIOTECA REGIONAL DE CASTILLA-LA MANCHA
Mesa Redonda ¿Tiene sexo la economía?. Intervienen: ATTAC-CLM, AHIGE y Asociación de Mujeres María de Padilla
Toledo.

9 DE MARZO, 10:00 A 14:00
Ahige- CLM participa en la actividad denominada “El Consejo Local de la Mujer de Toledo sale a la calle” participaremos con la difusión de nuestra asociación y pertenencia a ese Consejo Local
Lugar Paseo Federico García Lorca. Barrio de Santa María de Benquerencia. Toledo

13 DE MARZO, 18:30 HORAS, SALON DE ACTOS DE LA BIBLIOTECA REGIONAL DE CASTILLA LA MANCHA.
CONFERENCIA DE LA PPIINA. PARA CUIDAR EN IGUALDAD:PERMISOS IGUALES E INTRANSFERIBLES
(ORGANIZADO POR AHIGE Y LA CONCEJALÍA DE IGUALDAD DEL AYUNTAMIENTO DE TOLEDO)
Toledo.
Esta actividad está en relación con el día 19 de Marzo “Día del padre igualitario”, fecha recogida en la Agenda de Barcelona.

comunicado de Zeromacho

Este mail está dirigido a los miembros de la red “Zéromacho-Hombres que dicen NO a la prostitución” y que cuenta actualmente con 1626 miembros.
¡Hola!
Zéromacho ha intervenido en una polémica que concierne a los hombres y que ha tenido gran eco en los medios, tanto en Francia como en otros países.
Patric Jean, uno de los responsables de la red que ha investigado los
movimientos “masculinistas”, ha intervenido en varias ocasiones en radio y televisión y hemos difundido un comunicado de prensa sobre la acción nº12 de Zéromacho.
Con esta acción Zéromacho denuncia a ciertos hombres que, deseosos de llamar la atención del gran público, utilizan medios espectaculares, como escalar grúas. Son padres que consideran tener derechos sobre sus hijos después de un divorcio; uno de ellos ha sido condenado por haber raptado dos veces a su hijo, con violencia en una de las ocasiones.
Varios militantes de esas nebulosas asociaciones de padres han sido
condenados a penas de prision firme pour intentos de rapto y de asesinato de la ex-mujer de uno de ellos.
Como portavoces de un movimiento internacional de hombres, queremos decir que esos manifestantes, apoyándose en un modelo arcaico de dominación masculina, llevan una lucha contra las mujeres.
En línea con nuestro compromiso contra el sistema prostituidor, recordamos que estamos a favor del reparto de las tareas domésticas y de la corresponsabilidad en la educación de los hijos.
Nuestra divisa es igualdad, libertad y, en consecuencia, fraternidad.
Fraternalmente,
Gérard Biard, Patric Jean y Frédéric Robert, responsables de Zéromacho
Seguramente que en su entorno hay hombres dispuestos a decir públicamente NO a la prostitución. Propónganles que firmen el manifiesto en la http://www.zeromacho.eu/ !La unión hace la
fuerza!
Facebook:@Zeromacho Twitter@Zeromacho

14 de Febrero, dia del amor igualitario

14 de FEBRERO, ¿DÍA DEL AMOR IGUALITARIO?
Por Julián Fernández de Quero
Todos los años, el mes de Febrero gira en torno a una fecha: El 14. Durante la primera quincena del mes, todos los medios de alienación de masas se dedican con gran aparato propagandístico a reforzar los prejuicios, falacias y creencias que la cultura ha creado en relación al enamoramiento, el amor romántico y demás cuentos chinos. Desde el feminismo progresista la fecha se ha visto siempre con un punto de desprecio. En vez del Día de los Enamorados, se le llama el Día del Corte Inglés, por considerar que este día (como tantos otros) son una estratagema más para fomentar el consumismo compulsivo de la sociedad capitalista. Sin embargo, esta actitud despreciativa es posible que haya influido en la ausencia de reflexiones críticas que profundicen en el análisis de los prejuicios de género que sustentan las creencias populares. Andaba yo con estas cavilaciones, cuando cayó en mis manos la obra “Crítica del Pensamiento Amoroso” de Mari Luz Esteban (Ediciones Bellaterra, 2011). El arranque del libro genera unas expectativas apasionantes: ¡Por fin, una crítica radical y en profundidad del Amor Romántico y sus alternativas!. Una primera parte en la que la autora realiza profusas citas de autoras teóricas y literarias que aportan material abundante para el análisis, nos sitúa en la buena dirección. Sin embargo, esta primera parte teórica termina con la sensación de que la investigación no ha sacado todo el provecho que se podría esperar de tanto material. Un rechazo general al pensamiento amoroso y sus pilares (monogamia, maternidad, familia y convivencia) y un apunte de tres elementos que pueden inspirar una teoría alternativa más allá del amor: Reconocimiento, reciprocidad y redistribución.
La segunda parte está constituida por entrevistas en profundidad a catorce personas que tienen en común su ideología de izquierdas y su militancia feminista. Esperamos encontrar en ellas vivencias y experiencias de cambio que nos ilustren la existencia de nuevas formas afectivas de vivir las relaciones y sirvan de ejemplos para la teorización de las mismas. Sin embargo, las entrevistas nos hablan de las contradicciones vividas por estas personas, entre su apuesta vital por el cambio y el feminismo y sus experiencias amorosas que oscilan entre el enamoramiento-amor pasión y el amor romántico. También hay una apuesta por resaltar la amistad como el vínculo afectivo más estable y seguro. La investigadora extrae algunas características de las entrevistadas: Una, “que el amor (en general) es central para las mujeres y estructura su vida”. Dos, “que siguen un romanticismo “práctico” que se puede regular”. Tres, que “el ideal más común es que las parejas compartan amistad, compromiso, intimidad, incondicionalidad…pero es difícil que se dé todo a la vez”. Cuatro, “la condición estrella, como era previsible, es que se dé igualdad entre los miembros de la pareja”.
Al final, la investigadora aporta unas conclusiones excesivamente genéricas: Una, “que una teoría del amor es, de algún modo, una teoría del poder y de la justicia”. Dos, “una teoría del amor, por muy crítica y radical que sea, no es suficiente, y habría que buscar más allá y explorar otras posibilidades, para lo que he sugerido ahondar en nociones teóricas como el reconocimiento, la reciprocidad y la redistribución, vividas como hechos sociales”. Y termina con una larga y prolija reflexión acerca del compromiso “carnal” de la investigadora con su objeto de estudio y la metodología coherente con dicho compromiso. Y después, nada más.
La sensación final es de decepción porque, después de 479 páginas, la persona lectora intuye que se ha perdido el tiempo en divagaciones y citas innecesarias y ha faltado más análisis crítico y referencias más exactas. Pienso que el fallo de la autora ha residido en el desarrollo erróneo de planteamientos correctos. Concretamente, entresaco tres que me parecen muy importantes:
1. Sexo versus Sexualidad: En distintas partes del libro, la autora enumera el sexo y la sexualidad junto con otros elementos como si se refiriera a ellos como fenómenos distintos que se suman. Sin embargo, el desarrollo que hace de este planteamiento conduce a dos grandes errores: Uno, considerar el origen del sexo y de la sexualidad como similares, es decir, son constructos culturales y la biología no está presente en ellos. Dos, usarlos como sinónimos, como términos que se refieren al mismo fenómeno y que se pueden utilizar aleatoriamente según nos vengan a la mente. Se rompe la característica fundamental que distingue al sexo de la sexualidad y que recoge la definición de Jose Antonio Marina en su “Rompecabezas de la sexualidad”: “La Sexualidad es un constructo simbólico inventado por la inteligencia creadora a partir de un hecho biológico: el Sexo” . Negar que el sexo es una herramienta biológica producida por la evolución de la vida para complejizar más la reproducción y permitir una mayor variabilidad genética, es negar la evidencia científica demostrada por multitud de investigaciones. Confirmar que el sexo es parte de la herencia filogenética que traemos al mundo por nuestra condición animal y que desarrolla comportamientos instintivos descritos en la respuesta sexual fisiológica de Master y Johnson, en los Mecanismos Instintivos de Desencadenamiento (MID) de Hinde, en la pulsión copulatoria de Fernández de Quero o en el cortejo animal-enamoramiento de Lucas Matheu, entre otras muchas autoras, no es decir nada nuevo en la segunda mitad del siglo pasado y comienzos de éste. Precisamente, es a partir de esta radical diferencia con el sexo biológico, que se plantea la construcción social y cultural de la Sexualidad Humana como fruto de la inventiva creadora de las personas cuya inteligencia transciende a la inteligencia animal por su capacidad de reflexividad, libertad y conciencia. Hablar de la sexualidad como fruto de la diversidad y pluralidad del quehacer humano y también como herramienta del Poder que la usa para dominar a los individuos es la manera correcta que nos llega de las investigaciones antropológicas, históricas y sociológicas. Esta distinción entre sexo y sexualidad es la que nos permite entender cuando las personas nos comportamos de forma instintiva e irracional (sexo) y cuando nos comportamos de forma racional y reflexiva (sexualidad). El desarrollo de este planteamiento hubiera clarificado mucho más las cuestiones planteadas en el libro y no la confusión e indeterminación que rigen la selección de citas y experiencias.
2. Amor pasión-enamoramiento versus amor romántico: También aquí la autora comienza hablando del enamoramiento y del amor romántico como fenómenos diferentes y que necesitan análisis por separado. Sin embargo, en el desarrollo de sus tesis, se vuelven a confundir los términos y se vuelven a usar como si fueran sinónimos, algo, por otra parte, muy común en la mayoría de los ensayos dedicados a estos temas. Se hace preciso clarificar que el enamoramiento y su forma perifrástica de hablar de él, el amor-pasión, es un fenómeno que hunde sus raíces en el cortejo animal y sus comportamientos instintivos. El enamoramiento es la respuesta refleja del macho ante los estímulos eróticos de la hembra y que le llevan a tratar de conseguir la cópula reproductora sin ningún tipo de miramientos, cueste lo que cueste (a veces, cuesta la vida misma, como en el caso del macho de la mantis religiosa) El enamoramiento-amor-pasión es el trasunto humano de la pulsión copulatoria animal y a pesar de haber sido adornado de virtudes, cantado por poetas y modelado en obras literarias y teatrales, durante siglos las sociedades humanas lo han percibido como un comportamiento irracional, peligroso y enemigo del bienestar y la estabilidad. En una sociedad patriarcal que durante milenios ha desarrollado la institución matrimonial como una alianza entre familias y sin otro proyecto que reproducir y mantener el linaje mediante la reproducción y crianza de los hijos, el enamoramiento-amor-pasión se ha concebido como una válvula de escape para los varones que satisfacían sus deseos sexuales y sus pasiones afectivas al margen del matrimonio con esclavas, concubinas, cortesanas, siervas de la gleba, obreras, amantes y prostitutas. La situación de las mujeres no podía ser más lamentable: O esposas decentes y asexuadas, volcadas afectivamente en el amor a los hijos, o violadas y abusadas por los hombres que no tenían remilgos en satisfacer sus deseos por la fuerza. Precisamente, esta situación de represión del amor y de la sexualidades femeninas, vino a encontrar su manera de emanciparse con la llegada de la Modernidad y sus cambios revolucionarios. Así, estas mujeres que comienzan a sentirse “propietarias de sí mismas”, que comienzan a reclamar sus derechos y a liberarse de la tutela masculina, inventan el amor romántico como una forma de incluir el amor y la sexualidad en el seno de las relaciones matrimoniales. El matrimonio deja de ser una alianza entre familias para convertirse en una pareja moderna, en la que dos personas, libre y voluntariamente, deciden unir sus existencias en base al atractivo erótico mutuo y a la resonancia afectiva entre los dos. Como muy bien ha analizado Anthony Giddens, en su obra “La Transformación de la intimidad”, la pareja moderna y su amor romántico surge al mismo tiempo que el invento de la imprenta y las primeras ediciones de masas fueron novelas de amor (que en francés se llama “romance”, de ahí lo de “amor romántico”) El amor romántico es el intento de las mujeres por emanciparse de la tutela familiar y convertir el matrimonio en un proyecto de vida estable en el que poder vivir su sexualidad y su amor compartidos con su pareja. Sin embargo, el talón de Aquiles de este cambio revolucionario fue su sometimiento a las características de la cultura de los géneros. Unas relaciones basadas en la desigual consideración de lo femenino y lo masculino generaban grandes dificultades para la comunicación y aún mayores problemas para consensuar proyectos de vida. Tanto la literatura como el cine nos siguen dejando suficientes muestras de esta estereotipia de género (la mujer buscando el “príncipe azul” que le dé protección y provea a sus necesidades y el hombre que busca la “princesa rosa” que le dé prestigio y belleza seductora). Actualmente, a pesar del empeño con el que se sigue celebrando el 14 de Febrero, a pesar de las cenas insólitas para dos, de los viajes exóticos y de los regalos cursis y empalagosos, el amor romántico se ha convertido en un lastre para la liberación de la mujer y en una condena para el hombre cuyas posibilidades de encontrar pareja dependen de su éxito social. Una crítica radical del amor romántico ha de partir de la consideración de su obsolescencia en relación a los progresos del feminismo. En la medida que la sociedad avanza en términos de igualdad, el amor romántico queda reducido a algo antiguo, desfasado y fuera de onda. Es por eso que reivindico el cambio de contenidos de esta fecha y que en vez del “Día de los Enamorados” se transforme en el “Día del Amor Igualitario” más a tono con los cambios actuales
3. Amor romántico versus pensamiento amoroso: Al comienzo del libro, la autora apunta que su intención es hacer un análisis radicalmente crítico del amor romántico. Pero en el desarrollo de este planteamiento, sustituye este concepto por el de “pensamiento amoroso”, considerado éste como único, hegemónico y universal, es decir, un concepto abstracto que no refleja la riqueza y variedad de la afectividad humana y sus plurales formas de expresarse. Hacer una crítica del pensamiento amoroso es como hacer una crítica de nada y buscar alternativas más allá del amor es negar la importancia de la afectividad en el desarrollo del ser humano, que ya en el nacimiento necesita de la pulsión del apego para sobrevivir. No existe un pensamiento amoroso, sino muchos, tanto a nivel individual como colectivo. Para el enamoramiento-amor-pasión, los humanos han elaborado distintas teorías con el fin de justificar las bondades de su obrar y dar por buenos los crímenes que en su nombre se han cometido: Pensamientos filosóficos, religiosos, poéticos, literarios, incluso, jurídicos, han permitido que los hombres mantengan durante milenios sus relaciones depredadoras hacia las mujeres, consideradas meros objetos sexuales y domésticos. No se puede confundir el pensamiento sobre el enamoramiento-amor-pasión con el pensamiento sobre el amor romántico, que, como ya hemos visto en el punto anterior, es cronológicamente posterior y se plantea como una alternativa (aunque fallida) al primero. La actual hegemonía del pensamiento del amor romántico, tanto en su versión heterosexual como homosexual, abarrota las estanterías de las librerías y copa las carteleras de cine y teatro. Sin embargo, los evidentes avances del feminismo, en su lucha por establecer la igualdad de derechos y el respeto a la diversidad identitaria, está logrando que el amor romántico se coloque en franca retirada, ante la aparición de nuevas formas de pensar el amor. No es necesario ir más allá del amor para encontrar nuevas alternativas al amor romántico. Las tres propuestas de la autora (reciprocidad, reconocimiento y redistribución) pueden encajar perfectamente en una elaboración teórica del amor entre iguales. Anthony Giddens le llama “amor confluente” pero puede buscarse otros términos para designar una forma de relación amorosa que se produce entre dos personas que se consideran Sujetos iguales y diversos, vínculos afectivos sin sombra de desigualdad y dominación de género, relaciones “puras” porque en ellas no están presentes ni la adicción tóxica ni la dependencia neurótica. Un amor así entendido, tiene su principal característica diferenciadora de los demás amores en que no es egoísta, sino empático. La empatía o capacidad de ponerse en el lugar de la otra persona, es una cualidad humana que, a nivel afectivo, se expresa de inmediato con dos emociones: La compasión hacia el sufrimiento de las demás, y la congratulación hacia la dicha de las demás. En una relación estable, la profundización en el conocimiento de la otra, convierte estas emociones en un hábito sentimental que llamamos amor. Este amor empático, gracias al cual la persona toma conciencia de que su bienestar depende del bienestar de la otra, debe surgir del reconocimiento mutuo como sujetos iguales y diversos, debe ser recíproco pues, si no hay reciprocidad, automáticamente surge la desigualdad en forma de dependencia, adicción o altruismo sacrificial, y, por último, debe contemplar la redistribución entre las partes, tanto en tareas y proyectos, como en placeres y bienestar. El amor empático o confluente, nace del amor propio de cada persona, pues nadie puede dar nada de aquello de lo que carece. “Ama a los demás como te amas a ti mismo” o “No quieras para los demás lo que no quieras para ti mismo”. Requiere del conocimiento, la sinceridad y la capacidad de negociación. El enamoramiento-amor-pasión es fruto de nuestra animalidad, el amor romántico hace relación a la cultura de los géneros y el amor empático o confluente surge de la madurez humana que se genera en personas libres, iguales y fraternas. Por todo lo dicho, os deseo un feliz 14 de Febrero, Día del Amor Igualitario.